La cuna que se convirtió en su primera cama
A eso del año y medio, cuando lo poníamos en la cuna, se ponía inquieto. No quería estar ahí. No era llanto de sueño: era otra cosa, como si el espacio ya no le alcanzara.
Lo que probamos
Hicimos algo que en ese momento nos pareció una locura: le sacamos el barral de adelante.
Y ahí cambió todo. Podía subir y bajar solo, cuando quería. Nosotros tuvimos que adaptarnos a eso también: a dejar de ser quienes lo sacaban de la cuna y pasar a ser quienes lo veían salir.
El problema que apareció
No fue perfecto. A la noche, dormido, se rotaba y se caía. Se desvelaba. Entendimos que le habíamos dado libertad, pero nos faltaba cuidado.
Lo que ajustamos
Le agregamos barrales cortos de contención: lo justo para que no se cayera, y lo bajo para que siguiera subiendo y bajando solo.
Ahí pasó algo que no esperábamos. Esa cuna ya no era una cuna. Era su primera cama Montessori.
Lo que salió de ahí
De esa experiencia nacieron nuestras cunas de colecho transformables: pensadas para esa transición real y no para la foto. Empezamos a hacerlo cuando casi nadie lo hacía, y fue porque lo vivimos primero en casa.
💛 Si estás en ese momento
Si tu hijo te está mostrando que la cuna ya no le alcanza, no hace falta una edad exacta ni una decisión drástica. A veces el primer paso es sacar un barral y mirar qué hace
