Este año quiero regalarle otra cosa (y no es un juguete)

Todos los años, cuando se acerca el Día de las Infancias, empiezo a pensar en la lista.

Reviso qué le gusta ahora, qué pidió, qué vi que usan otros chicos de su edad. Es un ejercicio que hago con ganas, la verdad — me gusta pensarlo, buscar, imaginarme su cara cuando lo abra.

Pero este año, en medio de esa lista, me frené un segundo.

La pregunta que me hice distinto

Me pregunté qué es, en realidad, lo que más quiero darle. No lo que va a pedir. No lo que se ve bien en una foto. Lo que de verdad quiero que sienta.

Y ahí me di cuenta de que la respuesta no entraba en una caja.

Quiero que sienta que puede hacer cosas solo. Que su espacio lo entiende. Que no todo depende de que yo esté ahí resolviéndole cada paso.

Lo que fui entendiendo con el tiempo

Durante mucho tiempo pensé que regalar bien era acertar el objeto correcto. El juguete que más le iba a gustar, el que más iba a usar.

Y sí, eso importa. Pero fui aprendiendo que hay otro tipo de regalo, más silencioso, que tiene que ver con el espacio en el que vive todos los días. Con si ese espacio lo deja moverse solo o si depende de que alguien más se lo habilite todo el tiempo.

Ese regalo no viene envuelto. Es una decisión de fondo, no un objeto de una tarde.

Lo que aprendí a mirar distinto

Hoy, cuando pienso en qué darle, no pienso solamente en el juguete del momento. Pienso también en:

– si tiene un lugar propio donde guardar lo que ya tiene
– si puede alcanzar solo las cosas que usa todos los días
– si su cuarto lo ayuda a sentirse capaz, o si depende de mí para todo

Ninguna de esas cosas se resuelve con un regalo puntual. Se construyen de a poco, con decisiones que a veces ni se notan.

Lo que no cambió

Esto no quiere decir que este año no le vaya a regalar algo lindo, algo que le guste, algo que sea puramente para disfrutar. Eso también es parte de la infancia, y quiero que lo tenga.

Pero este año, además de eso, quiero pensar en el regalo que no se ve: darle un poco más de espacio para hacer las cosas solo.

💛 Si te pasa lo mismo

Si este año también sentís que querés darle algo más que un juguete, no hace falta que sea grande ni caro. A veces alcanza con mirar su cuarto y preguntarte: ¿esto lo ayuda a sentirse capaz, o depende de mí para todo?

Esa pregunta, para mí, cambió bastante la forma en la que pienso los regalos.